Cynthia Viteri, candidata de ADN a la Alcaldía de Guayaquil: “La ciudad necesita orden, libertad y obras y servicios con visión humana”
Esta publicación pertenece a El Universo. No es una noticia de la redacción de Diarios Públicos.
Abrir publicación original ↗Durante su anterior administración, Cynthia Viteri entregó más de 16.000 becas universitarias, comenta a EL UNIVERSO.
Texto obtenido de la página pública del medio. Consulta la fuente original para la versión completa y sus actualizaciones.
Cynthia Viteri vuelve a la contienda por la Alcaldía de Guayaquil después de haber dirigido el Municipio entre 2019 y 2023. Esta vez lo hace por el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN). En entrevista con EL UNIVERSO, habla sobre las lecciones que le dejó su primera administración, las razones que la llevaron a buscar nuevamente el cargo y los proyectos que propone para la ciudad.
La candidata plantea retomar programas sociales, construir 50 guarderías, intervenir escuelas fiscales y populares, recuperar parques y complejos deportivos y fortalecer la coordinación con el Gobierno central en materia de seguridad. También anuncia que solicitará la intervención de la Contraloría y la presencia de notarios desde el inicio de una eventual nueva administración para dejar constancia del estado de la infraestructura, las finanzas y las obras municipales.
Usted ha ocupado distintos cargos públicos, desde legisladora hasta alcaldesa. ¿Cómo ha cambiado su visión de la política con los años?
Mi visión ha ido cambiando poco a poco. Fui asambleísta constituyente a los 32 años y desde entonces no paré hasta los 60, ocupando distintos puestos. Algunos momentos fueron difíciles y peligrosos, como cuando participé en la destitución del presidente Lucio Gutiérrez y la posesión de su vicepresidente. También recuerdo cuando enviaron una bomba dirigida a mí, a un periodista y a un líder comunitario. Gracias a Dios, no abrí la caja. También estuvo la pandemia de COVID-19. Fueron dos años de ver morir a miles de personas en una sola ciudad y de tener que levantar Guayaquil sin el apoyo operativo ni económico que necesitábamos. Lo hicimos con nuestros propios recursos. La vida política no es sencilla porque no puedes agradar a todo el mundo. Tienes que tener sabiduría, experiencia y pedirle a Dios orientación. Hay decisiones muy difíciles y, muchas veces, cometemos errores. Pero de esos errores también aprendemos.
¿Sigue siendo difícil para una mujer abrirse espacio en la política ecuatoriana?
Totalmente. Los hombres gozan de una presunción de sabiduría en la política; a las mujeres nos toca demostrarla. A los hombres los critican por lo que dicen y hacen. A las mujeres nos critican por cómo nos vemos, cómo nos peinamos, cómo nos vestimos o si estamos delgadas o gordas. También nos atacan con cosas terribles en el plano moral y ético. Creo que esa situación se ha agravado con las redes sociales, porque un mensaje se multiplica por miles y se construyen narrativas que hacen pensar a la gente que lo que se dice es verdad. Cuando se repite una historia falsa, se pretende convertirla en realidad... Yo estoy acostumbrada a recibir calificativos por mi actividad política, pero me duele el sufrimiento de mis hijos.
¿Qué aprendió de su última administración y qué aplicaría si vuelve a ser alcaldesa?
Aprendí que no puedo delegar lo que personalmente debo ejecutar y supervisar. Tengo que ir al sector, hablar con la gente y comprobar que el trabajo se haya hecho bien. En la administración anterior distribuí la ciudad en distritos y puse una persona al frente de cada uno. Ahora los distritos soy yo. Voy a recorrerlos y a conversar con sus dirigentes, como lo he venido haciendo durante este último año y medio. Me reúno con tres o cuatro grupos diarios, en los barrios, con alrededor de 60 personas. Ellas me cuentan qué necesitan: desde un hueco en la calle o una luminaria apagada hasta un parque destruido, una cancha en mal estado o problemas de inseguridad. Ya llevo varios cuadernos con esas necesidades. Ahora sé a dónde debo ir desde el primer día. Esa experiencia también se construyó a partir de mis errores.
¿En qué momento decidió volver a buscar la Alcaldía de Guayaquil?
A lo largo de mi vida, desde que fui madre adolescente a los 16 años, muchas veces tomé decisiones pensando en lo que los demás esperaban de mí. Trabajaba muchísimo para mantener a mis hijos. Cuando decidí volver a ser candidata, mi familia me dijo que no lo hiciera. Lo hacían con buena intención, porque tenían miedo por la situación de Guayaquil. Consideraban que la ciudad se había vuelto violenta, peligrosa, desordenada y abandonada. Sin embargo, yo sentía que no estaba en mi lugar en las actividades que había desarrollado durante esos años. No me hallaba en la productora, en la agencia de marketing ni en las otras cosas que hacía. Era como pedirle a un pez que viviera fuera del agua. Entonces regresé de una reunión y le dije a mi esposo que había decidido ser candidata a alcaldesa. Él me respondió: “Yo voy donde tú vas”. Me dijo que me ayudaría a despejar el camino.
¿Qué quedó pendiente de su primera administración y qué buscaría completar?
De un periodo de cuatro años, tuve dos para hacer obra pública. Los otros dos estuvieron marcados por la pandemia y los programas sociales. Creamos servicios para personas con discapacidad, personas que vivían en la calle y mujeres maltratadas, entre otras iniciativas. También hicimos obras públicas y deportivas, como complejos en Monte Sinaí y el Cisne 2, además de una piscina de olas en el suburbio. Para mí fue muy satisfactorio ver que personas que nunca habían tenido la oportunidad de disfrutar de una piscina pudieran hacerlo.
En dos años dejamos proyectos y estudios para la siguiente administración. Había 219 estudios y, según la información que conozco, ahora se cuentan 419 entre los que quedaron y los elaborados posteriormente. No vamos a empezar desde cero. Durante los seis meses entre la elección y la posesión queremos revisar los estudios, actualizarlos cuando sea necesario y dejar listos los pliegos y los equipos técnicos para comenzar a trabajar.
¿Cuáles son sus principales propuestas en materia social y educativa?
La Casa Rosada volverá a funcionar. Era un espacio donde las personas podían encontrar comida, ropa, atención médica, apoyo psicológico y otros servicios. Además, planteamos crear nueve casas satélites y dos grandes espacios sociales: uno en Bastión Popular y otro en el sur de Guayaquil.
También proponemos construir 50 guarderías en cuatro años. La idea es que los niños reciban cuidado y alimentación, mientras sus madres tienen la posibilidad de trabajar, estudiar y desarrollar sus actividades con la tranquilidad de saber que sus hijos están bien atendidos.
En educación, queremos intervenir 120 escuelas fiscales y populares, con mejoras en infraestructura, tecnología y espacios deportivos. También planteamos retomar la entrega de mochilas, cuadernos, libros y zapatos, así como las becas de amparo para niños que pierden a uno o a ambos padres.
Durante mi anterior administración entregamos más de 16.000 becas universitarias, según las cifras que manejamos, y queremos retomar ese tipo de oportunidades. La educación y el acceso al trabajo son fundamentales para romper el círculo de la pobreza.
¿Cómo vincularía la obra pública con la generación de empleo?
En los contratos de obra pública estableceremos condiciones para que una parte de los trabajadores contratados provenga del mismo sector donde se ejecuta el proyecto. También planteamos que mujeres de esos barrios puedan ser contratadas para preparar los alimentos de los trabajadores. Son reglas que formarían parte de las condiciones para quienes ganen contratos municipales. La idea es que las obras no solo mejoren las calles o los espacios públicos, sino que también generen oportunidades para la gente de esos sectores.
En el ámbito económico, proponemos congelar las tasas municipales y los impuestos prediales. Al mismo tiempo, revisaremos gastos innecesarios, como ciertas jefaturas en empresas públicas y fundaciones, sin afectar al personal técnico ni operativo. Con un experto financiero hemos calculado que esa reducción podría representar un ahorro de 32 millones de dólares. Además, buscamos contar con una línea de crédito internacional de 500 millones de dólares para invertir en obra pública y servicios. Estas cifras corresponden a las proyecciones de nuestra propuesta y deberán sustentarse en la planificación financiera.
¿Qué plantea para mejorar la seguridad en Guayaquil?
La seguridad requiere coordinación con el Gobierno central. Entre nuestras propuestas está instalar controles en los puntos de entrada y salida de la ciudad, con participación de la Policía, agentes de tránsito, motocicletas y otros recursos.
También planteamos las TOMS (Torres Operativas Móviles) de seguridad, que permitirían mantener vigilancia con una visión de 360 grados y desplazarse a distintos puntos. La propuesta contempla que sean unidades blindadas, con autonomía operativa y capacidad para desplegarse rápidamente.
La iluminación también es fundamental. Queremos mejorar la coordinación para reparar las luminarias con mayor rapidez, porque una ciudad iluminada contribuye a recuperar los espacios públicos.
La diferencia es que ahora buscamos trabajar con recursos y equipos de ambas partes. En mi anterior administración, durante la pandemia, pasamos cuatro meses sin recibir transferencias del Gobierno central. Tuvimos que reunir los recursos municipales disponibles para atender una ciudad que atravesaba una emergencia.
¿Considera que hay ventajas al poder coordinar directamente con el Gobierno central desde la Alcaldía?
Una de las principales ventajas sería la coordinación en seguridad: organizar operativos conjuntos, trabajar con la Agencia de Tránsito y Movilidad, los agentes metropolitanos, la Policía y los militares. También permitiría coordinar mejor las intervenciones que necesita la ciudad. En seguridad, por ejemplo, planteamos recuperar capacidades tecnológicas y operativas para vigilar las calles y responder ante los problemas que se presenten.
¿Cuál es su diagnóstico de la ciudad y cuáles serían las primeras prioridades?
La ciudad necesita orden, libertad y obras y servicios con visión humana. Esos tres puntos son fundamentales. Veo parques y canchas abandonados o cerrados, basura por todas partes y calles destruidas. También considero que se ha perdido autoridad para hacer respetar las normas de convivencia.
Cuando hablo de libertad, me refiero a que una familia pueda ir al parque sin miedo, que los niños puedan jugar y que los padres puedan llevar a sus hijos a la escuela con tranquilidad.
Lo primero será recuperar parques, complejos deportivos, calles, aceras y bordillos, además de atender las necesidades de agua potable y alcantarillado. También queremos recuperar la autoestima de Guayaquil, para que la gente vea sus parques en buen estado, sus calles pavimentadas y sus barrios cuidados.
Planteamos retomar los concursos del mejor barrio. En la administración anterior, los vecinos podían participar en la mejora de sus casas y espacios comunes... quiero que estos cuatro años sean los mejores que haya tenido Guayaquil en su historia. Ese es mi desafío, mi compromiso y, ahora, mi propósito de vida.
¿Qué otros programas sociales buscaría recuperar?
Quiero recuperar la atención del hospital veterinario municipal. Cuando lo inauguramos, tenía quirófanos, laboratorios, medicamentos y servicios de vacunación y esterilización. Esperábamos atender a unas 400 personas al mes, pero en el primer mes llegaron alrededor de 4.200, según las cifras que manejábamos.
Me preocupa que se haya perdido parte de esa atención. También quiero recuperar los servicios de la Casa Rosada, donde diariamente comían alrededor de 350 personas, muchas de ellas adultos mayores, mujeres con hijos y personas que vivían en la calle.
En mi anterior administración, cuando una familia perdía su casa por un incendio, buscábamos apoyo para entregarle una vivienda equipada. Ese trabajo se hacía con ayuda de la empresa privada y queremos volver a comprometer al sector privado para ampliar los programas sociales.
Actualmente, muchas de estas iniciativas las desarrollo a través de mi fundación, Juntos Hacemos Futuro, que comenzó con programas de salud mental y atención a personas con adicciones, y luego amplió su trabajo a otras áreas.
Usted tiene varias propuestas en planes, pero ¿qué obras considera prioritarias?
Sigo trabajando con equipos técnicos en los ámbitos económico, financiero, social, de seguridad y obra pública. Estamos revisando el presupuesto, el endeudamiento municipal, los gastos que podrían reducirse y las obras que requieren atención urgente.
Entre las intervenciones que considero prioritarias están la avenida 9 de Octubre y el Malecón, además de la recuperación de parques, calles y espacios públicos. También hemos mantenido reuniones con transportistas para analizar cambios de rutas, un plan de chatarrización y la incorporación de vehículos eléctricos que permitan mejorar el servicio.
No puedo esperar hasta mayo para empezar a conversar con ellos. Tenemos que llegar con el trabajo adelantado y con decisiones que puedan ejecutarse desde el primer día.
¿Solicitará una auditoría de la administración municipal saliente?
Desde el primer día pediré que la Contraloría entre conmigo y que también participen notarios para dejar constancia de lo que encontremos en infraestructura, finanzas y obras. El objetivo es que los guayaquileños conozcan la verdadera situación del Municipio. Quiero que quede registrado el estado en el que recibimos la ciudad y sus cuentas.
En un escenario de cansancio y desconfianza hacia la política, ¿cómo buscaría recuperar la confianza de los guayaquileños?
Ese es mi desafío: que la gente vuelva a sentir esperanza, que esa esperanza se convierta en realidad y que esa realidad se transforme en confianza. Quiero que, cuando termine estos cuatro años, las personas me guarden un espacio pequeño en su corazón porque sienten que pude cambiarles la vida en lo poco o en lo mucho.
Mi propia experiencia me ha permitido entender las dificultades de muchas personas... Cuando una mujer me cuenta sus problemas, puedo mirarla a los ojos y entender su dolor. También me sucede con los animales abandonados: siento su sufrimiento y su hambre.
El hambre es una de las cosas que ningún ser en este mundo debería sentir. Hay niños que van a la escuela sin comer y madres que hacen todo lo posible para sostener a sus familias. Esa realidad es una de las razones por las que quiero volver a trabajar por Guayaquil.
Ficha de la candidata
Nombre: Cynthia Viteri Jiménez
Cargo: Candidata a alcaldesa de Guayaquil por ADN (lista 7).
Edad: 60 años
Estado civil: Casada
Hijos: 5
Trayectoria: Abogada, periodista y política con una destacada trayectoria. Fue asambleísta constituyente en 1997, diputada del antiguo Congreso Nacional y luego legisladora en la Asamblea Nacional. Fue candidata a la Presidencia de la República en 2006 y 2017 y fue electa como alcaldesa de Guayaquil para el periodo 2019-2023. (I)
